Monday, January 30, 2012

Cuando nuestro ser amado esta de duelo...


El duelo es una experiencia personal. Como seres humanos, somos únicos, por lo tanto, nuestro duelo es único. Aunque creemos que sabemos lo que la otra persona siente, no es así. El duelo es muy subjetivo y sólo podemos entender o empatizar con la otra persona, pero no podemos realmente saber lo que ésta siente. 

¿Qué sucede cuando el doliente es un ser querido? ¿Qué puedes decir? ¿Qué puedes hacer para hacerle sentir mejor?

Cuando lidiamos con nuestro propio dolor, sabemos qué nos ayuda o qué hacer para procesarlo. En el caso de otra persona… podemos decirle lo que nos ha ayudado a nosotros y lo que pensamos puede ayudarles a ellos pero no podemos hacerlo por ellos. Tienen que vivir su propio proceso…y es entonces que tu dolor se vuelve inmenso.  Se convierte en algo muy grande al sentir la impotencia de no poder quitarle el dolor a tu ser querido; se convierte en algo tremendamente pesado pues agregas su dolor al tuyo propio; se  vuelve impaciente porque deseas tener el poder de remover el dolor del  corazón de tu  ser amado; y se convierte en humildad cuando te das cuenta que no tienes el poder de hacerlo desaparecer.

Sólo te resta estar presente con amor, compasión, empatía, paciencia, y esperanza.


Mi esposo Mario, Dona Ruth, y yo.
Hace unos días mi esposo perdió a su amada madre, Dona Ruth. Aunque experimento un gran dolor por la pérdida de mi suegra, a quien quería mucho, necesito poner mi dolor "en el armario" y estar presente para el dolor de él. Ya que no se trata de mí; se trata de él. En realidad, es muy difícil poner en palabras el dolor que uno siente cuando la persona que amamos está sufriendo… me rompe el corazón y siento el dolor hasta la médula de mis huesos…me envuelve este gran deseo de  de eliminarle cualquier rastro de dolor,  cualquier lágrima que le brote…cualquier deseo…pero sé que no puedo…y me quedo quieta… testigo de su duelo…permitiendo que salga este dolor tan inmenso..y que sea expresado, compartido, y volcado en mí…para entonces poder recibirlo en mis manos y mi corazón.

Como  he dicho antes, el duelo es único y muy personal. Éste  tiene que expresarse porque, si no, puede destruirnos el alma. El hecho de que me he especializado en el duelo y las pérdidas no implica que no siento dolor. Lo hago…con todo mi corazón. No tengo miedo de ir a ese lugar tan oscuro porque es ahí donde puedo ver la luz otra vez. Es en mi dolor más grande donde puedo descubrir mi mayor gozo: 
No tengo miedo a sentir amor…por lo tanto…no tengo miedo a sentir dolor. 

Te deseo un lindo día,

Ligia/12

0 comments:

Post a Comment