En los últimos días, un artículo publicado en la revista Newsweek, habló sobre mujeres que han sido reconocidas en diferentes campos, desde política y economía, hasta libertad financiera.
Este artículo cubre diferentes perspectivas sobre las mujeres, desde lo que hemos logrado hasta los mejores lugares en el mundo donde una mujer puede vivir. Lo que está muy claro es que, en muchos lugares, las mujeres estamos sobresaliendo como los agentes de transformación que realmente somos.
Desde el principio de los tiempos, las mujeres hemos demostrado tener una extraordinaria fuerza y poder. Si echamos un vistazo a las culturas del pasado, podemos encontrar mujeres representadas como diosas, en lugares tales como la India, Roma o Grecia. También nos podemos inspirar por mujeres Bíblicas tales como Débora, Esther, o María, la madre de Jesús, por nombrar sólo algunas. Aunque en muchos lugares del mundo, encontramos a mujeres con gran poder, también encontramos una gran opresión y una inmensa falta de reconocimiento de nuestra capacidad de influenciar a otros.
Las mujeres hemos demostrado ser modelos ejemplares en nuestras familias y la sociedad en general. En realidad, empieza en casa, con nuestros hijos. Como madres, tenemos una enorme influencia en la forma que nuestros hijos se desarrollan. Les enseñamos habilidades de vida y les inculcamos valores. Yo soy una de esos niños que fueron inspirados por sus madres. Cuando mi padre murió, yo tenía sólo 12 años y vi a mi madre transformarse de ser una ama de casa a convertirse en una empresaria de gran entereza.
Esta inmensa pérdida le permitió descubrir fortalezas que no sabía que poseía, y los acogió en su corazón. Ella no tuvo miedo, y continuó con el legado de mi padre. Mi madre contó su historia en mi libro "Transforma tu pérdida. Una antología de fortaleza y esperanza." Este es el ejemplo que tuve al enfrentar una adversidad. Tomando este modelo en mi corazón, me di cuenta de que somos capaces de transformar cualquier situación que enfrentamos en la vida si tenemos la determinación y el deseo de tener control sobre nuestras vidas. Somos capaces de tomar decisiones, pero el deseo tiene que venir desde dentro.
También he sido inspirada por las muchas mujeres que han transformado sus propias pérdidas, ya sea por la muerte de un ser querido, un divorcio, la pérdida de un trabajo, o pasando por la transición hacia la vejez.
Estas son mujeres que han aprendido a utilizar los recursos que poseen internamente y hacer cambios positivos en sus vidas. Ellas han crecido espiritualmente y emocionalmente. Se enfrentan al mundo con los brazos abiertos, ya que se han dado cuenta que hay vida después de una pérdida. Y…¡También tú puedes realizarlo!
Te deseo un lindo dia,
Ligia/11
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