El duelo es una experiencia personal. Como
seres humanos, somos únicos, por lo tanto, nuestro duelo es único. Aunque
creemos que sabemos lo que la otra persona siente, no es así. El duelo es muy
subjetivo y sólo podemos entender o empatizar con la otra persona, pero no podemos realmente saber lo que ésta siente.
¿Qué sucede cuando el doliente es un ser querido? ¿Qué puedes decir? ¿Qué puedes
hacer para hacerle sentir mejor?
Cuando lidiamos con nuestro propio
dolor, sabemos qué nos ayuda o qué hacer para procesarlo. En el caso de otra
persona… podemos decirle lo que nos ha ayudado a nosotros y lo que pensamos
puede ayudarles a ellos pero no podemos hacerlo por ellos. Tienen que vivir su
propio proceso…y es entonces que tu dolor se vuelve inmenso. Se convierte en
algo muy grande al sentir la impotencia de no poder quitarle el dolor a tu ser
querido; se convierte en algo tremendamente pesado pues agregas su dolor al
tuyo propio; se vuelve impaciente porque
deseas tener el poder de remover el
dolor del corazón de tu ser amado; y se convierte en humildad cuando
te das cuenta que no tienes el poder de hacerlo desaparecer.
Sólo te resta estar presente con amor,
compasión, empatía, paciencia, y esperanza.
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| Mi esposo Mario, Dona Ruth, y yo. |
Hace unos días mi esposo perdió a su amada
madre, Dona Ruth. Aunque experimento un gran dolor por la pérdida de mi suegra, a quien
quería mucho, necesito poner mi dolor "en el armario" y estar presente
para el dolor de él. Ya que no se trata de mí; se trata de él. En realidad, es
muy difícil poner en palabras el dolor que uno siente cuando la persona que
amamos está sufriendo… me rompe el corazón y siento el dolor hasta la médula de
mis huesos…me envuelve este gran deseo de de eliminarle cualquier rastro de dolor, cualquier lágrima que le brote…cualquier deseo…pero
sé que no puedo…y me quedo quieta… testigo de su duelo…permitiendo que salga
este dolor tan inmenso..y que sea expresado, compartido, y volcado en mí…para entonces
poder recibirlo en mis manos y mi corazón.
Como
he dicho antes, el duelo es único y muy personal. Éste tiene que expresarse porque, si no, puede
destruirnos el alma. El hecho de que me he especializado en el duelo y las pérdidas
no implica que no siento dolor. Lo hago…con todo mi corazón. No tengo miedo de
ir a ese lugar tan oscuro porque es ahí donde puedo ver la luz otra vez. Es en
mi dolor más grande donde puedo descubrir mi mayor gozo:
No tengo miedo a sentir
amor…por lo tanto…no tengo miedo a sentir dolor.
Te deseo un lindo día,
Ligia/12
